Home / Astrología China / El Calendario Oriental (I)

Pero aun con esta ya de por sí compleja combinación de ciclos, no se dieron por satisfechos los antiguos sabios chinos a la hora de completar el calendario. Desde siempre, se ha dicho que la Astrología china se ajusta a los ciclos lunares más que a los ciclos solares. Para comprender la relación entre Luna y calendario es necesario conocer el sistema de las Doce Ramas Celestes, Zoario o de los Animales Sagrados.
En un principio, la vieja Astrología china dividió el cielo en dos grandes regiones (primera división Yin/Yang): la constelación del Escorpión de naturaleza Yang y la constelación de Orión de naturaleza Yin. A su vez, estas regiones fueron divididas en dos, quedando definidos así los cuatro palacios (segunda división Yin/Yang ),que se corresponden con las cuatro estaciones y a los que si le añadimos el centro (estrellas fijas que circundan a la polar), entonces se corresponden a los Cinco Elementos. El Palacio Oriental pertenece a la región Yang, su punto cardinal es el Este y se corresponde con la primavera. El Palacio Meridional también es Yang y se relaciona con el verano, siendo su punto cardinal el Sur. Dentro de la región Yin aparecen el Palacio Occidental que representa al otoño y que define al viento del Oeste. Por último está el Palacio Septentrional que señala el Norte y que aparece en los meses de invierno.
Dentro de los cuatro Palacios Celestes, que también pueden ser representados por la Rosa de los Vientos, se le adjudica a cada uno un animal Yin y otro Yang (tercera división Yin/Yang), quedando de la siguiente manera: Al viento del Norte se le asigna como animal Yin el Cerdo y como animal Yang la Rata. A la Mansión del este o al viento del Este le corresponden el Tigre como animal Yang y el Gato como representante Yin. En el Palacio del Sur quedan la Serpiente para el animal Yin y el Caballo para el Yang. En el Oeste el Mono es el representante Yang y el Gallo el representante Yin.
La cuarta división entre Yin y Yang no resulta tan evidente, ya que no se trata de una división, sino más bien de la fusión de dos energías. Su origen se encuentra en las direcciones compuestas de la Rosa de los Vientos, es decir, Sudeste, Sudoeste, Nordeste y Noroeste, querepresentan la transición entre las estaciones. Pertenecen y participan de dos elementos diferentes y no precisan ser divididos a su vez, ya que están formados por un solo animal. El Buey es el primero de ellos colocándose en el Nordeste y su naturaleza es Yang. El segundo se sitúa en el Sudeste y su naturaleza también es Yang es el Dragón. En el Sudoeste aparece la Cabra y pertenece a la polaridad Yin, así como también lo es el Perro que se encarga de representar al viento del Noroeste.
Una vez definidas las estaciones por medio de los Elementos y los Palacios Celestes, entrarán en juego las lunaciones. A cada una de éstas se le asigna así un animal según aparecen colocadas en la antigua Tabla Mística Tibetana labrada sobre el caparazón de la tortuga. Al Elemento Agua le corresponden dos animales centrales y que representan la esencia del invierno, la Rata y el Cerdo. Después compartiendo los vértices o las intersecciones con otros elementos nos encontramos por una parte al Buey del lado de la primavera y a Perro por la parte del otoño. Estos son, pues, animales de transición entre dos estaciones o entre dos energías claramente definidas. Dentro del Palacio del Este que corresponde a la Madera y por tanto a la primavera, aparecen en posición central el Tigre y la Liebre (o el Gato, según interpretaciones). En el vértice compartido con el Palacio Meridional se encuentra el Dragón, una vez más como animal de transición entre dos estaciones. Pasando de pleno al dominio del verano, el Fuego, la posición central queda ocupada por la Serpiente y por el Caballo. Cuando el verano declina y comparte vértice con el otoño aparece la Cabra. La posición central del Palacio del Oeste está reservada para el Mono y el Gallo, y de esta manera se cierra el ciclo de los doce animales representados en la Tabla Mística Tibetana.
Así pues, el año chino queda dividido en doce partes que se corresponden con los doce ciclos lunares. Pero de esta manera el año no se corresponde con los 365 días a los que estamos acostumbrados. Este desajuste se corrige introduciendo cada dos o tres años una lunación más. Por ejemplo, el año nuevo chino empezó un de febrero de 1905 y terminó el 24 de enero de 1906 con un total de 355 días. Pero el año siguiente empezó tal que un 25 de enero de 1906 y terminó el 12 de febrero de 1907 con un total de 383 días.

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