Home / Astrología China / Elemento Fuego

Para arder necesita adherirse a algo, a un combustible, a los demás. El Fuego no tiene forma definida, por eso precisa de una base que le permita expresar todo su poder. A su vez, y aunque cueste un poco entenderlo, el Fuego es rígido y sólido por fuera, la llama existe en un determinado volumen. No obstante su interior es hueco. Su misión en esta vida es principalmente ascender, subir hacia el Cielo, por eso se dice que es la energía radiante de la transfiguración. El Fuego debería tener más consideración con los demás, ya que en el fondo son su sustento, y no se da cuenta de que si llegara a agotar sus relaciones personales estaría condenándose a sí mismo. Para el elemento Fuego la única manera de poder alumbrar de forma perdurable y verdadera, es a través del camino de lo recto, es decir, adhiriéndose al Tao. De ahí que el Fuego precise siempre de una causa eticamente justa para sentirse justificado y que, a su vez, le confiera la consistencia de la que carece. Como se puede ver, se trata de un elemento condicionado y, como tal, debe aprender a depender exclusivamente de las fuerzas benignas que forman parte del orden universal.
La imagen de Fuego es la de una gran expresión. Rara vez el Fuego tiene en cuenta, o siquiera reconoce, los canales a través de los cuales llega su alimento. Lo único que venera son los vientos que le hacen crecer hacia el Cielo, su más alto deseo. Por su brillo y su imagen acaparará la atención del resto, de la colectividad, asumiendo el papel central en cada escena, deseando ejercer de modelo entre sus iguales. Tanto le gustaría alcanzar el Cielo que generalmente se olvida de velar por lo que lo nutre. Es un elemento que prefiere considerarse parte de lo divino, enorgulleciéndose cuando logra escapar de las normas y leyes que sentencian la vida sobre la Tierra.
La persona en cuyo horóscopo predomine el Fuego, vivirá la vida según sus propias normas. Se empeñará en demostrar con su fuerte determinación que tiene siempre toda la razón. La suerte parece sonreírle y, lejos de lo que cabría esperar, suele acabar saliéndose con la suya gracias a la poderosa intuición con la que maneja su vida. La persona de Fuego necesita de alguna manera llegar a puestos de mando, si por ella fuera, a lo más alto, donde su brillo pueda ser observado por todo el mundo. El Fuego da más agresividad y arrebato al individuo, amante siempre de la aventura y la innovación. Su rápida originalidad es utilizada para intimidar a los demás y así poder manejarlos con mayor facilidad, que es en el fondo lo que el nativo de Fuego busca. Pero como al mismo tiempo es capaz de mantener un trato muy cálido y cordial en sus relaciones, todo se le perdona. Por otra parte, el Fuego es temerario a más no poder, no parece conocer el miedo, asume riesgos innecesarios, casi como por norma, con tal de permanecer en constante movimiento. Ni qué decir tiene que el individuo de Fuego es una persona de acción, por lo común bastante impaciente y a la que le gusta enfrentarse cara a cara con sus emociones para demostrarse de lo que es capaz, incluso tirar el tablero al suelo antes de terminar la partida sin el sabor de la victoria entre sus labios.
En el reverso de la moneda, podemos encontrar en los nativos de Fuego cualidades tan feas como el egoísmo, la falta de solidaridad o la desconsideración. Solamente si el individuo es capaz de gobernar su impulsividad y el fogoso carácter que le empuja, su triunfo en la vida llegará a ser memorable. Si no se cultiva el amor, gran virtud de este nativo, el Fuego se convierte en un elemento despiadado que todo lo arrasa tras su paso, y al que todo el mundo intentará evitar. La mejor forma en que puede alcanzar lo que tanto desea, la encontrará haciendo alarde de toda la serenidad que le sea posible. Mostrarse generoso y amable con los que le rodean, que cuando quiere bien sabe hacerlo, debe convertirse en un objetivo prioritario cuando se pertenece a este elemento.
El elemento Fuego atrae hacia sí a muchísimas personas que se ciegan con su brillo, pero solamente puede relacionarse de forma duradera con otros nativos de Fuego. Su más destacada vocación es la de mandar, convencido de estar protegiendo así una noble causa. Cualquier profesión de élite, que forme parte de la vida social del país, cumplirá los requisitos básicos para el Fuego: arquitectos, jueces, ingenieros, etc. La producción también puede ser interesante para el nativo de Fuego, aunque le atraerá más formar parte del equipo de gestión que gobierne la empresa que ser un empleado sin más.
Entre los personajes históricos que forman parte de este elemento nos encontramos entre otros a: G. Washington y Tito (estadistas), Virginia Wolf y Le Corbusier (artistas originales).


 
 

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