Home / Astrología China / Elemento Madera

Simbolizada por un arbolillo de profundas raíces que surge de la tierra. Es la síntesis del alimento que se transforma en puro amor. Para la Madera, lo importante es permanecer pegado a lo que nutre, sin mirar nunca para arriba. La altura que se alcance es lo de menos. Lo importante es perdurar en la ventajosa posición que la naturaleza nos ha dado.
El elemento Madera es la tranquilidad, la serenidad y la suavidad. Su resistencia, siempre flexible, es la base de su fuerza, que aumenta en la medida en la que lo hacen los inconvenientes que presenta la vida. Una vez dejen de soplar los vientos más perjudiciales, la Madera volverá sosegadamente a su posición original. De alguna manera, la Madera jamás pierde su centro a pesar de las adversidades, por ello representa la intención. Esta cualidad permite la evolución y el desarrollo personal sin apenas pretenderlo, se progresa siempre en consonancia con lo que se tiene y según sean los vientos que soplen.
Desde el punto de vista psicológico, la Madera cuando predomina en un horóscopo, otorga un carácter tranquilo y muy seguro de sí. Ante todo, el nativo de Madera busca el equilibrio, sabe a ciencia cierta que es la mejor manera de vivir esta vida. Eso sí, siempre deberá tener cuidado con el ánimo de lucro, ya que en lo más hondo de su ser esta pasión podría generar una fuerte ansiedad. En general, la Madera da una personalidad resuelta muy capaz de sacar el mayor partido a las ideas y proyectos que se le pongan a tiro. Sabe desarrollar tanto su personalidad como su vida profesional. A nivel colectivo y social, la persona de Madera suele penetrar con facilidad en los modelos a seguir por los demás, tiene gran incidencia y sus consejos suelen ser escuchados. Muchas revoluciones o movimientos sociales han sido llevados a cabo por personas en las que en su carta natal predominaba el elemento Madera.
En lo que se refiere a sus ideales, la Madera es francamente fiel a ellos. Su comportamiento es por lo general de lo más ético y moral; no obstante en ocasiones puede resultar un tanto confuso cuando se trata de manejar ideas innovadoras. La Madera da una mente clara y eficaz que sabe mantener cada cosa en su sitio. Esto hace a la persona de este elemento muy operativa o mejor dicho, muy cooperativa. Su crecimiento personal no se detiene ante nada, sabe cuándo cambiar de dirección pretendiendo acaparar y ocupar todas las direcciones del espacio. Cierto es que la Madera precisa renovación y crecimiento constante, pero este puede ser justamente su talón de Aquiles,ya que cabe la posibilidad de que se acabe dispersando por intentar aprovechar al máximo los recursos que se encuentren a su disposición. Una vez más, la ambición encarna la perdición del elemento Madera.
Los elementos que más critican la posición de la Madera están encabezados por aquel que la destruye, es decir, el Fuego, y también por el que la penetra, en este caso el Metal. Bajo el criterio de estos otros dos elementos la actitud de la Madera es ridícula y se ríen abiertamente de su ingenuidad moral. Por otra parte, la Madera encontrará nutrición y apoyo en las personas de Agua y Tierra, la primera la alimentará mientras que la segunda se dejará gustosamente invadir por ella. Habrá siempre que tener cuidado con la Tierra, ya que en el fondo contiene y aprisiona a la Madera, la cual puede morder el húmedo anzuelo con que la Tierra lo atrae. El Agua será, sin duda, el mejor compañero de la Madera.
Las profesiones que mejor casan con este elemento son aquellas que permiten desarrollar al máximo la personalidad del nativo: militares, políticos y gobernantes. La enseñanza también resulta muy atractiva para este elemento. Pero lo que realmente atrae a la Madera es el desarrollo y la materialización de un ideal, de ahí que los más famosos personajes de este elemento hayan dejado huella en la historia por medio de cualquier tipo de revolución. A nivel político, encontramos a Mao Tse Tung, Robespierre o Karl Marx como personajes en los que la Madera predomina en su carta natal. En el arte destacan, Julio Verne, Richard Wagner y Nicolás Tolstoi.


 
 

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