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Para entender al elemento Metal es importante comprender que las apariencias, que tan claramente se manifiestan, nada tienen que ver con las realidades que moran en el interior de los seres humanos. Una buena imagen que puede ayudar a entender esto es la del trueno que surge siempre amenazador, de la aparentemente siempre calmada tierra (para la cultura china este meteoro surge de la tierra y su destino es el cielo; realmente, si se observa a cámara lenta la caída de un rayo, esto es lo que ocurre, si bien la concepción occidental nos hace creer que los rayos caen del cielo). Volviendo a su plácida apariencia, la Tierra es muy capaz de generar gran conmoción cuando se expresa con toda la energía contenida en su interior. De alguna manera, el elemento Metal simboliza a la contradicción con la que tiene que convivir todo ser vivo.
No obstante, esto supone un gran avance que orienta a la persona hacia una mayor toma de conciencia con el mundo. El individuo de Metal conoce a la perfección sus defectos. Es bastante común que quien tenga mucho Metal en su horóscopo se pase toda su existencia luchando por dar un poco de equilibrio a su vida y así alcanzar cierto grado de felicidad. Habitualmente suele ser a través de la soledad como el nativo de Metal logra encontrar la dicha.
Hay una contradicción inherente en la vida del Metal. Puede contemplarse como consecuencia de la atracción que ejerce sobre este elemento todo lo que tenga que ver con la intelectualidad. Al mismo tiempo, también hay una fuerte ligazón con el mundo material que le impide elevarse y que le resta disfrute. Como el equilibrio toma tanto protagonismo en su vida, resulta inevitable que la justicia también lo haga. Ante un mundo tan desorganizado e injusto, es normal que este nativo no lleve muy bien la inserción social. No es raro que el Metal cause un gran efecto sobre los demás en sus intervenciones públicas ya que, por lo general, suele poner el dedo en la yaga cada vez que lo hace.También resulta inevitable que cargue con buena parte de las emociones negativas que despierta en sus semejantes. Alimentando su rabia contra la estupidez humana no conseguirá más que nuevas complicaciones. No obstante, cuando el Metal opera fría y calculadamente, ejerce gran poder sobre los demás, y si es capaz de mantenerse emocionalmente apagado puede conseguir grandes logros. Pero, por lo común, el nativo de Metal anda tan liado en conjeturas mentales y otras contradicciones que se olvida de alimentar sus más destacadas virtudes. En su lugar, suele optar por malgastar buena parte de su existencia dejándose llevar por el malhumor y el sufrimiento.
Para ser feliz, el nativo de este Elemento debe de expresar más a menudo lo que guarda en su interior. Al acumular tanto potencial de naturaleza eléctrica es normal que tenga miedo a sus propias descargas, ya que con ellas sólo consigue traer a su vida más y más problemas. La comunicación verbal ayuda en gran medida a serenar a este intelectual nativo.También en el contacto con la rectitud y la pureza, el Metal encuentra el alivio y la serenidad que tanto necesita. De ahí que el contacto con la naturaleza y con el Tao sea buscado por este nativo a través de la soledad y de la existencia natural.
Basta oír algunas de sus frías y siempre limitadoras sentencias para reconocer a la persona de Metal. La rigidez en sus formas de expresión es quizá la más difícil batalla que este nativo deba librar a lo largo de su vida.Todos sus actos estarán sujetos a una fuerte e intensa vida sentimental, de la que aflora tan sólo la punta del iceberg. La voluntad de hierro que le caracteriza le imposibilita cambiar de parecer. Constancia, perseverancia y fuerza para sobreponerse ante las dificultades iniciales no le faltan, pero lo que más le cuesta es abandonar situaciones que ya no son factibles. En dichos momentos es cuando se pronuncia con más fuerza toda la obstinación, fijeza y dificultad de adaptación propia de este elemento.
A nivel material, se trata de una persona que se aferra fuertemente a los valores terrenales, gozando de un más que agudo instinto para el manejo del dinero y la economía. Muestra de ello es la atracción que ejerce sobre sus sentidos el lujo, la opulencia o el poder.
En las relaciones personales, el Metal encuentra numerosas dificultades. Posiblemente este nativo busque siempre algún valor material o alguna ventaja cuantificable que justifique el tiempo y el esfuerzo que emplea en relacionarse. Le cuesta concebir la amistad como algo meramente espiritual. En el amor se entrega con pasión carnal y de esta manera lo valora. Resulta pues complicado decidir qué relaciones con el resto de los elementos resultan favorables, ya que de alguna manera el Metal suele tener la sensación de encontrarse solo a lo largo de su vida. Siguiendo el ciclo de generación de los Cinco Elementos nos aventuramos a decir que las relaciones con nativos de Tierra sientan bastante bien al Metal, siempre y cuando éste sea capaz de entregarse al más simple y elemental disfrute de los placeres terrenales.
La falta de estabilidad interior empuja muchas veces a la persona de este elemento a buscar una compensación mental que le sirva de consuelo. Así es bastante normal que justifique en gran medida parte de sus actos a través de explicaciones pseudo espirituales. Muchas veces el nativo de este elemento acaba soñando con un mundo utópico que le permita volcar toda su voluntad y delirio. En la historia nos encontramos a personajes de este elemento tan llamativos como Napoleón o A. Hitler, así como Antonio de Oliveira o el mismo Salazar.

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