Home / Astrología China / Los Cinco Movimientos (I)

Como tercer movimiento partiendo del elemento Madera, se obtiene Fuego, lo sabe hasta un niño pequeño. Está claro que el Fuego no puede existir por sí solo, que precisa de un combustible sobre el que adherirse. Pero para más señas se puede decir que para obtener Fuego basta con frotar hábilmente dos palos de Madera. Es decir, basta con elevar la energía de la Madera para que ésta se active y genere el siguiente elemento, el Fuego.Ante el brillo profesional y social que caracteriza al nativo de Madera, cabe destacar que las personas que lo observen no permanecerán impasibles. La naturaleza humana envidia los triunfos de los demás sin reparar en los esfuerzos que supone conseguirlos. Esto es justamente lo que desea el nativo de Fuego, el triunfo, elevarse por encima de los demás. En la Madera este triunfo es un fruto que lleva su tiempo prepararlo, siempre y cuando la Tierra y el Agua sean propicios, nutrientes siempre venerados y a los que el nativo de Madera siempre se siente sujeto. Ante la aparente facilidad de progreso del nativo de Madera, se despiertan fogosas pasiones (propias del elemento Fuego) que no reparan en los prolegómenos que se requieren.
Es el cuarto movimiento el que relaciona el Fuego con la Tierra. Basta contemplar el efecto y el resultado de un incendio forestal para comprender que tras el paso del fuego tan solo permanecerá la tierra. Las cenizas no son otra cosa que los minerales presentes entre la materia vegetal, además del carbono que no se pudo liberar. El fuego es siempre una forma de sublimación, es una forma muy particular de limpieza; tras su paso sólo permanece lo que realmente es capaz de soportarlo: la tierra. Las cenizas siempre acaban incorporándose al suelo. Los efectos sociales que se generan cuando una persona de Fuego muestra abiertamente todo su potencial, pueden ser muy esclarecedores. Basta con fijarse en el arrebatador gesto con que actúa un nativo de Fuego para entender la protección que emana en la respuesta de las personas que se encuentran a su alrededor. Esta protección natural es típica en un nativo de Tierra. Pero la llamativa actuación del nativo de Fuego también genera un dulce espectáculo del que todos disfrutan y participan de forma pasiva; otra de las predilecciones de la Tierra.
El quinto y último movimiento relaciona a la Tierra y al Metal, elemento por el que empezamos y que de esta manera cierra el ciclo de generación. En el interior de la tierra aparecen las grandes vetas de mineral de la que se extraen los metales. Cuando se agrupa una cantidad suficiente de tierra, inevitablemente aparecen en ella agrupaciones metálicas. Para extraer el metal es necesario elevar la temperatura de la tierra hasta que se fundan, y de esta manera se logre separar del resto de los residuos. Atendiendo ahora al afecto social que provoca una actitud típicamente de Tierra, se entenderá mejor la relación entre estos dos elementos. Recordando un poco al tipo de Tierra, pronto aparecen términos en la mente tales como la paciencia, el sentido común, el tesón, la falta de riesgo y otros tantos a cada cual más aburrido que el anterior. Si pusiéramos sobre un escenario a un labriego preparando concienzudamente su carreta, con sus debidos descansos y sus, no cortos, tragos de agua, pronto podríamos observar la inquietud y exacerbación que poco a poco irían creciendo entre el público. La verdad es que una personalidad tan terrenal puede llegar a ser desesperante con su prudente y lenta manera de hacer las cosas. Bien, pues esa desesperación, inquietud y exaltación son propias del cuadro psicológico que define al nativo de Metal. La falta de paciencia, la descarga emocional y la violencia que le definen pueden relacionarse de esta manera con la actuación de la persona de Tierra.

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