Home / Astrología China / Los Cinco Movimientos (II)

Una vez más vemos cómo un elemento genera a otro y este a su vez al siguiente, así hasta completar el ciclo de generación de los Cinco Elementos. Pero entre ellos se pueden encontrar otro tipo de relaciones que nada tienen nada que ver con la generación. Son las relaciones de dominio de unos sobre otros. Es decir, todo elemento alimenta a otro y controla a un tercero totalmente diferente.A continuación se exponen las relaciones de dominio, ciclo que define el control de unos elementos sobre otros.
Partiendo del Metal y fijándose en los utensilios que con él se fabrican, no es difícil comprender que el elemento que queda bajo su dominio sea la Madera. El hacha es un claro arquetipo que simboliza la fuerza del metal y también del dominio del hombre sobre el más preciado fruto de la naturaleza, la madera. Psicológicamente, la excitación que provoca y define al temperamento Metal entorpece la colaboración entre las personas, así como el buen desarrollo y el progreso de los proyectos personales propios de la Madera.Además se puede comprender el control que ejerce un elemento sobre otro viendo cómo el Metal es capaz de penetrar con facilidad a través de la estructura de la Madera.
Continuando con este ciclo de dominio de unos elementos sobre otros, es obvio que la Madera puede sujetar la Tierra, elemento que queda bajo su control. Es bastante sencillo visualizar a las raíces penetrando en la Tierra rompiendo incluso con el tiempo las partes más duras. La Madera representa el uso preciso de los recursos disponibles. Con un poco de tiempo y habilidad, es capaz de penetrar y controlar las amplias extensiones terrenales. Gracias al temperamento Madera, se cuenta con la capacidad para encontrar apoyo en las personas que se tienen alrededor. Se es capaz de combatir el egoísmo y la falta de iniciativa (ambos propios de la Tierra). La Madera es única a la hora de estimular a los demás para que se embarquen en sus proyectos. Nadie quiere quedar fuera de los planes del temperamento Madera, ya que siempre resultan rentables para todos. El nativo de Tierra queda bajo su control, a consecuencia de ello.
Como el Agua está siempre llena y no ofrece resistencia ante la penetración, por eso su control tendrá que ser ejercido por medio de la contención. Ahí es justamente donde entra la Tierra en acción. Con su simple estructura porosa el suelo hace las veces de laberinto que impide al Agua moverse con plena libertad. Al controlar al Agua, la Tierra se enriquece, y para comprobarlo no hay más que enfrentar a ambos temperamentos. El carácter de la persona de Agua es maleable, siempre dispuesto y preparado para emitir una respuesta en perfecta consonancia con el estímulo recibido. Desea, ante todo, penetrar en el corazón buscando el afecto de los demás. Ante un temperamento de Tierra, el Agua acaba por agotarse, ya que a pesar de que la Tierra es receptiva es muy poco o casi nada demostrativa. Posee un fuerte sentimentalismo que sólo se estremece ante los mayores acontecimientos. El Agua ante la Tierra acaba por agotarse, se seca y por tanto, queda prisionera ante el talante más terrenal.

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