Home / Diccionario de sueños / De Freud a Jung

Curiosamente, fue un médico quien reivindicó al sueño como una fuente de saber. Ese relevante médico fue Sigmund Freud, el creador del psicoanálisis.
Freud encontró en la actividad onírica nada menos que la vía regia de acceso al inconsciente.
El análisis de las imágenes producidas durante el sueño volvió a convertirse, esta vez por obra y gracia de la ciencia, en una práctica develadora, que permitía encontrar en el lenguaje cifrado de las producciones oníricas un significado oculto, de vital importancia para el conocimiento de la psiquis humana. Permitía, además, recuperar ciertos contenidos psicológicos que, reprimidos por la conciencia, estaban condenados a una suerte de destierro en el incomprensible simbolismo de las imágenes nocturnas.
Freud escribió La interpretación de los sueños, un libro que cambió la historia culta de la concepción onírica, en el año 1900. Su teoría, absolutamente revolucionaria para el mundo de la ciencia, consistía básicamente en la postulación de los sueños como manifestaciones de deseos reprimidos que, censurados por la conciencia, adquieren forma cifrada para poder “colarse” en ella.
De este modo, las visiones nocturnas adquirieron la misma categoría que el lapsus lingüístico en el conocimiento de los oscuros laberintos del inconsciente.
Para Alfred Adler (1870-1937), eminente psiquiatra que investigó los mecanismos psíquicos y reflexionó acerca de algunos sentimientos, por ejemplo el de inferioridad, el sueño hace posible el desarrollo del individuo en tanto le permite elaborar lo que tiene de más particular y propio. Incluso, concluyó que los sueños tienen una estrecha relación con la personalidad del soñante. Por esta razón, cuanto más sueñe una persona y cuanto mayor atención preste a lo que sueñe, más conectada estará con su propio yo y más desarrollará, por lo tanto, sus potencialidades.
El sueño es, para Adler, una forma de autoconocimiento, imprescindible para el desarrollo personal. En la terapia que desarrolló, destinada a llevar los sentimientos de inferioridad hacia la madurez y el sentido común, el análisis de los sueños cumplió un papel protagonice.
Por su parte, el prestigioso Carl Jung escribió Memorias, sueños, reflexiones, un libro en el que expone su teoría sobre las producciones oníricas. Para él, a diferencia de lo que pensaba Freud, el inconsciente no es un reservorio de asociaciones e imágenes particulares, sino universales. Existe, por lo tanto, un inconsciente colectivo y en él están depositadas imágenes arquetípicas que se expresan a través de los sueños. En consecuencia, éstos no son creaciones tan individuales como una obra de arte, sino producto de la elaboración que la Humanidad ha ido haciendo desde el principio de los tiempos.
Como vemos, los sueños estuvieron, están y estarán presentes en cada época, representando lo conocido y lo desconocido de cada universo personal.


 
 

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