Home / Diccionario de sueños / Soñar con una Luna

Si el Sol puede ser definido como el reloj regulador del sueño y de la vigilia para los hombres y los animales, la Luna es la clepsidra del agua, de las mareas, de los cultivos, de los ciclos fértiles de la mujer (la gravidez y la menstruación), y es la señora del inconsciente, la instigadora de la multitud y de los suicidios.
El gran orden basado en los ritmos del universo convive con el nebuloso desorden de su aspecto más confuso, irreal, cambiante. Hay una Luna buena, fecunda, materna: Isis y Selene; hay una Luna secreta, infernal, oscura y ligada a la muerte: las Parcas, las brujas, la Hécate de los tres rostros. Hay una Luna femenina y una Luna masculina: Sin en Babilonia y Soma en la India, que es a la vez dios de la Luna y del jugo embriagador con el que gustan emborracharse los dioses. Hay una Luna llena, redonda, perfecta, emblema de la gravidez y del cumplimiento; hay una Luna negra, ausente, una luna muerta, nueva. Hay, finalmente, una fase lunar que Artemis lleva en sus cabellos, símbolo de las videntes y de las sibilas, que de la Luna toman sus poderes.

Significado en la Antigüedad

Consciente de su simbolismo femenino, Arte midoro asimila la Luna a la madre, a la mujer, a la hija, a la hermana, y este sentido femenino le ha sido conferido probablemente también por la luz de color lácteo que parece enviarnos, pero que en cambio recibe pasivamente (a la manera Yin) y refleja. La visión onírica de la Luna promete, según su parecer, riqueza o viajes; el cuarto creciente o menguante denota ventajas recibidas de una mujer.
La oniromancia retoma en este caso la tradición astrológica que considera positivo para cualquier comienzo el cuarto creciente y negativo el menguante. Cubierto, el astro hace temer riesgos de muerte. Según los árabes, ver la Luna en casa o en el propio lecho presagia un matrimonio feliz; tenerla en la mano o apoyada sobre el vientre asegura un nacimiento en breve.
Su aspecto infernal, negativo (Hécate) hace prever adversidades e incluso la muerte.

Significado adivinatorio

El aspecto dulce y maternal de la Luna ha dado lugar a una serie de interpretaciones positivas. Observarla, por ejemplo, denota bondad, amor, nacimiento, salud para la esposa, riqueza. Hacerlo desde una nave presagia un viaje sin tormentas, éxitos más allá de toda expectativa. También la Luna nueva indica un viaje, negocios concluidos ventajosamente. Llena, aconseja evitar engaños; para la mujer es augurio de maternidad o del nacimiento de una bella hija; al hombre casado promete el nacimiento de un hijo. Es un sueño de óptimo auspicio para los banqueros y los hombres de negocios. Advierte a los criminales del hecho de que sus malas acciones serán descubiertas. Los navegantes naufragarán, los enfermos terminarán su viaje. La luna menguante hace temer retrasos, escaso éxito en las empresas, incomodidades; oscurecida prevé enfermedad, muerte de la mujer o de la madre (la patología estará probablemente localizada en los ojos o en el cerebro). Ver la luna oscura tornarse luminosa auspicia alegría, prosperidad; lo contrario anuncia penas, adversidades.
Una Luna sobre la cabeza, a modo de aureola, hace prever gracia, perdón, liberación debida a una mujer. Tocar la Luna equivale a un pago asegurado. Capturarla asegura al que sueña: los obstáculos serán de inmediato definitivamente eliminados. Verla caer indica enfermedad; ensangrentada, peregrinación; oscurecida por una aureola, disgustos; enrojecida, peligros. Dos lunas prometen honores y progresos.

Significado psicológico

Representa la esfera de lo femenino, la conciencia creadora, la regeneración del universo. Las fases corresponden a la menstruación, la luna llena a la gravidez. Según la interpretación más reciente, el sueño sería de tipo compensatorio y denotaría carencia de femineidad.

Números de la suerte

6, 18.

Diccionario de Sueños


 
 

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