Home / Esoterismo / Cómo ver el Aura

Lo primero que se debe hacer es tener mucha paciencia, pues en ocasiones son necesarios meses de ejercitación para lograr ver el aura. Los principiantes suelen ver al inicio colores como el amarillo y el blanco, poco a poco serán capaces de distinguir tonos más brillantes.

Ejercicio 1

Los especialistas recomiendan comenzar las prácticas intentando ver el aura en las manos, ya que allí se concentra mucha energía.
Sentarse en un lugar de luces suaves, totalmente relajado, y con una hoja de papel. La idea es poner la mano con los dedos separados sobre ésta y mirar fijamente la punta de los dedos y los bordes de la mano. Si se está bastante relajado, se logrará observar una especie de niebla transparente y de poco grosor alrededor. La práctica continua de esta actividad permite a la larga observar el aura; pero es importante destacar que sólo debe hacerse de 5 a 10 minutos al día durante el período de aprendizaje, pues los ojos tienden a cansarse.
Por otra parte, si se desea aprender a observar el aura de los demás es recomendable hacerlo en un lugar cerrado con luz ambiental. Lo mejor sería que la habitación contara con unas paredes blancas o de un color uniforme. Las personas pueden situarse una frente a la otra, con una separación de 2 ó 4 metros, en un cómodo sofá o silla. Luego, deben relajarse y centrar la mirada en el entrecejo del otro, intentando a la vez observar el resto de su cuerpo. Si se hace complicado, se puede empezar por ver su mano. Cualquier resplandor o halo que se observe forma parte del aura. Recuerde que la luz de los bombillos alógenos permite ver con más claridad el aura, que la luz natural de los espacios abiertos.

Ejercicio 2

Hay un ejercicio que puede ser llevado a cabo fácilmente con un amigo o conocido. Constituye una buena forma de testear que la energía que nos rodea está relacionada con nuestro cuerpo físico, y lo afecta de manera muy intensa.
1- Haga que su amigo se pare en una misma línea con usted, ofreciéndole la espalda.
2- Ubicado a unos 90 centímetros de la espalda de su amigo, levante los brazos y las manos como si estuviera empujando una pared invisible.
3- Repita los movimientos. Empuje la pared invisible, deje de empujarla y vuelva a empujar. Haga los movimientos de manera lenta y pausada.
4- Cuando usted realiza estos movimientos, está empujando el aura de su amigo. Como resultado, su cuerpo físico se balanceará hacia adelante y hacia atrás.
5- Como su amigo le ofrece la espalda, no podr√° ver sus movimientos y, por lo tanto, el movimiento de su cuerpo
no podr√° atribuirse al hecho de saber que usted est√° empujando su aura.
6- Algunas veces, el movimiento que resulta del ejercicio no es f√°cilmente detectado por los participantes. Si esto ocurriera, incorpore a una tercera persona como observador. Debe sentarse o pararse a 1,50 metros, y de ese modo el movimiento ser√° detectado manifiestamente.
7- Al cabo del ejercicio, alterne con su compa√Īero para que √©l empuje su aura. Por √ļltimo, sit√ļese usted mismo en la posici√≥n de observador. Recuerde que est√° iniciando un proceso que confirmar√° la realidad del campo √°urico que rodea al cuerpo f√≠sico.
8- Cuando el movimiento que se produce es muy intenso, conviene situar a otra persona adelante de aquella cuya aura está siendo empujada. Es el modo de prevenir posibles caídas.

Qué detectamos

Los colores y la intensidad de los destellos del aura tienen un significado especial, y pueden revelar cualidades y defectos, situaciones de tensión y enfermedades antes de que se presenten los síntomas.
Los tonos del aura no son como los colores ordinarios, suelen ser trasl√ļcidos, m√°s variados y de mayor cantidad de matices. Las personas generalmente tienen uno o dos colores dominantes, que en la mayor√≠a de los casos constituyen sus colores favoritos. Sin embargo, si la persona est√° pasando por un momento dif√≠cil o lleno de estr√©s su aura reflejar√° un tono distinto.
A medida que el individuo evoluciona y crece espiritualmente los colores de su aura cambian; los expertos afirman que entre m√°s limpia y luminosa sea su aura mayor habr√° sido su avance espiritual. Igualmente, se√Īalan que la uniformidad de dicho campo energ√©tico refleja el equilibrio y estado de salud que posee.
El aura humana abarca, además, la energía de los cuerpos sutiles, como se describe en la metafísica tradicional, que son bandas de energía de variada intensidad que rodean e interpenetran el cuerpo físico. Su función predominante es ayudarnos a coordinar y regular las actividades del alma en la vida física.
Es preciso que conozcamos c√≥mo nuestro campo √°urico interact√ļa con las fuerzas y energ√≠as exteriores, c√≥mo nuestra aura afecta la energ√≠a de los otros y es afectada por ella. Por eso, es fundamental que aprendamos a reconocer los l√≠mites y la fuerza de nuestro campo de energ√≠a, y a detectar los momentos en que resulta necesario desarrollarlo, equilibrarlo, o limpiarlo.

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