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Se desencanta tan r√°pidamente como se enamora y no puede ocultarlo

Luis, un temperamental ariano, recibi√≥ gustoso a sus amigos, y cocin√≥ para ellos. En la tertulia de sobremesa, Pedro contaba las desventuras que padec√≠a con su mujer. Mientras su amigo hablaba, Luis pensaba lo que habr√≠a hecho √©l: cortar por lo sano. El ariano comenz√≥ a acumular presi√≥n cuando vio que Pedro insist√≠a con el mismo “bolero” melodram√°tico. Su naturaleza fogosa lo hizo estallar y no tuvo ning√ļn problema en mandarlo a pasear. Los argumentos que le dio para ayudarlo le parec√≠an razonables, pero Pedro los fue rechazando uno a uno. √Čl no llegaba a darse cuenta de que el hombre la segu√≠a queriendo. Con cuatro palabras lapidarias, Luis dijo lo que pensaba y desconcert√≥ a su amigo con tama√Īa reacci√≥n. Despu√©s de todo, lo que buscaba Pedro era simplemente que alguien lo escuchara. Luis tendr√° que ver c√≥mo recuperar a ese amigo que no lo volver√° a visitar por un tiempo. Aries deber√° siempre reflexionar sobre lo que dice, y ser√≠a bueno que se tomara su tiempo antes de juzgar a las personas y las circunstancias. Sin embargo, tengamos en cuenta que su moral obedece a “la ley del m√°s fuerte”.
Con la misma intensidad, el ariano ama y se deja llevar por amores repentinos. Es de los que se juegan por una mujer, imponiendo su estilo pero exigi√©ndole todo o nada. Le cuesta mantener una comunicaci√≥n fluida, por consiguiente no sabe c√≥mo hacer al verse rodeado de admiradoras que -dicho sea de paso- deben complacerlo en todo porque, adem√°s, el ariano piensa que todo el mundo debe tolerar sus arrebatos verbales. √Čl no sabe por qu√© ellas est√°n muertas por √©l. ¬ŅSer√° porque su sexualidad es muy marcada? Cuando alg√ļn problema acosa al ariano, se sume en depresiones de las que no le resulta f√°cil salir. Pero cuando todo va bien, dif√≠cilmente se descuiden en el amor y el sexo. Su amante nunca dejar√° para ma√Īana un acto de amor. Es posesivo y celoso y, a la hora de defender lo que siente, lo hace con √≠mpetu, quiz√°s, hasta irse a las manos. En el momento del amor, no le atraen las cosas raras ni antinaturales. No se siente atra√≠do por las personas con complejos psicol√≥gicos, pues √©l vive “el hoy” y “el ahora” sin bucear en los comportamientos que tienen ra√≠z en el pasado. Cuando lo cansan, manda a pasear a quien se le ponga en su camino, sin que medien demasiadas palabras. Debe esforzarse para dominar sus impulsos. Le agrada estar en compa√Ī√≠a de otros. Saluda efusivamente y con una sonrisa amigable. Tiende a monopolizar las conversaciones, que es su forma de llamar la atenci√≥n.
El famoso ajedrecista Garry Kasparov es otro aut√©ntico representante de los hijos de Marte. En el tablero de ajedrez, √©l encontr√≥ el campo de batalla ideal para protagonizar innumerables contiendas, la mayor√≠a en forma exitosa. Y as√≠ pudo dar muestras de la audacia y la astucia, t√≠picamente Aries. Con s√≥lo 22 a√Īos se consagr√≥ como el campe√≥n mundial de ajedrez m√°s joven de la historia.
En su audaz estilo, categ√≥ricamente ariano, interviene el elemento sorpresa, que es su arma favorita. As√≠ logra sorprender, desconcertar y vencer a sus adversarios. Este c√©lebre ariano (como todos los nativos de este signo temperamental, fogoso y en√©rgico) se mueve en la vida cotidiana de la misma manera en que lo hace frente al tablero: sin medias tintas, a todo o nada, y sin medir los riesgos de sus jugadas ni los de sus impulsivas decisiones. Justamente, Kasparov perdi√≥ un t√≠tulo mundial por negarse a participar en un torneo al que consideraba de menor jerarqu√≠a. Los arianos, en todos los √≥rdenes de la vida, act√ļan movidos por su fe innata, sus ideales y principios, sin claudicaciones ni contramarchas de ning√ļn tipo.
Los hombres Aries son apasionados, inocentes, emprendedores por excelencia, pero muy poco reflexivos. Y esto, claro est√°, implica riesgos… Sin embargo, como ya se ha dicho, para los intr√©pidos hijos de Marte, correr riesgos es como la sal de la vida.

Signo Aries